LA BELLEZA DE SANTORINI

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Santorini es una isla tan singular y llamativa que para muchos es la más pintoresca del Mediterráneo. Sus abruptos y rojizos acantilados volcánicos, recubiertos por el blanco inmaculado de encantadoras casas encaladas, que a lo lejos se confunden con la nieve, y sus famosas y bellas puestas de sol, le confieren una gran belleza.

Los acantilados volcánicos de Santorini recubiertos de blancas viviendas

Hay hasta tres formas de llegar a Santorini: en ferry, crucero y avión. La más cómoda, pero también la menos aconsejable para los que no se conformen con una rápida visita a la isla es el crucero, ya que las distintas compañías de cruceros que recalan en Santirini nunca sobrepasan las 7 horas de estancia, lo que da para muy poco, especialmente si se navega en esos mastodontes de 2.000 pasajeros o más, ya que con tanta gente las operaciones de desembarque y embarque son muy engorrosas.

Son muchos los puntos para ver la puesta de sol en Santorini

Por el mismo paseo que discurre por el borde del acantilado me planto, en menos de media hora, en Fira, que la contemplo a lo lejos pletórica de luces cuando ya ha oscurecido. La ciudad está muy animada, con sus calles muy concurridas y repletas de comercios, tiendas de souvenirs, bares y restaurantes. Los precios en las islas griegas son especialmente caros para un país con una economía tan modesta como Grecia, intentando exprimir al máximo a los turistas. Busco un lugar para cenar y finalmente encuentro un restaurante llamado Dionysos con una terraza muy agradable y no especialmente caro. Como mis cenas son frugales, me conformo con un plato de pollo al horno con tomate, arroz y miel, acompañado de una cerveza. En total 12,5 euros.Son muchos los puntos para ver la puesta de sol en Santorini

Por el mismo paseo que discurre por el borde del acantilado me planto, en menos de media hora, en Fira, que la contemplo a lo lejos pletórica de luces cuando ya ha oscurecido. La ciudad está muy animada, con sus calles muy concurridas y repletas de comercios, tiendas de souvenirs, bares y restaurantes. Los precios en las islas griegas son especialmente caros para un país con una economía tan modesta como Grecia, intentando exprimir al máximo a los turistas. Busco un lugar para cenar y finalmente encuentro un restaurante llamado Dionysos con una terraza muy agradable y no especialmente caro. Como mis cenas son frugales, me conformo con un plato de pollo al horno con tomate, arroz y miel, acompañado de una cerveza.

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